HOMILÍAS
Lo más normal es que en nosotros esté —a veces escondida en el inconsciente, a veces no reconocida— la sospecha de que Dios es injusto: "No es justo el proceder del Señor". También podemos pensar que, en lugar de aligerar nuestro camino, el Señor lo sobrecarga con parámetros demasiado altos y exigentes.



